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LAS FOTOS NEGRAS DE AXELLE FOSSIER

Las fotos negras de AF parecen tristes. Melancólicas, más bien. Se esfuerzan por recuperar los últimos retazos de un mundo que se escapa irremediablemente. Rendidos a la evidencia de que participan en una cuenta atrás y que pronto llegará el cero a llevárselo todo, los objetos que fotografía AF intentan agarrarse a aquella bolsita de tila proustiana y así dejar en la taza unos pequeños posos del pasado. Son los últimos actores de una vieja casa donde AF pasó la infancia, donde inventó juegos y desarrolló la melancolía, ese cordero que en la edad adulta se transforma en lobo. Todos sus muebles, sus hileras de hormigas, sus viejas cacerolas y sus cojines arrugados han sido engullidos por la luz negra, y AF tuvo el tiempo justo para retratar lo que quedaba antes de que el fundido en negro pusiera la palabra FIN, ya saben, ese momento en el que el pasado deja de ser realidad para convertirse en recuerdo, que no es sino otra manera de retratar.

Frederico Fuertes Guzmán